Lorena 的个人资料LOLI照片日志列表更多 工具 帮助

日志


12月1日

El otro sin vos

Fernando Peña
22.11.2008

 
¡Ya no hay más hombres!", gritan las mujeres. "Las minas son todas
unas histéricas", se quejan los hombres. "¡Yo no me siento un puto
común, como el resto de los putos que son todos huecos!", decreta un
puto. "No me gusta la torta masculina, marimacho… quiero una mujer
como yo… femenina", se le escucha decir a una tortillera.

¿Por qué no aparece lo que estamos buscando? ¿Estaremos buscando con
ganas de encontrar? ¿O es simplemente un relojeo frívolo que nos sirve
como excusa para seguir justificando nuestra soledad?

El complejo de inferioridad que produce la modernidad, la
incertidumbre de tener que ubicarnos en algo que no somos, nos lleva a
la deshumanización y a la despersonalización. Los tics y las
costumbres que hemos adoptado últimamente para parecer mejores hacen
que estemos ajenos a nuestro ser, a nosotros, a nuestro carozo. Me
tiene aburrido el discurso de la mayoría de la gente que balbucea sin
ganas que es mejor estar solo que mal acompañado. Refuto, contraataco
y contradigo esa afirmación absurda. Voto por estar mal acompañado a
estar solo. No hablo de estar en soledad, estar en soledad es en
cierta forma estar en paz… es reconfortante. Hablo de estar solo,
solito y tu alma… solísimo… vos y vos sin vos… un puntito perdido. Es
espantoso. Angustiante. Desesperante.

Casi como viendo nuestra imagen en una pantalla gigante diciéndonos a
nosotros mismos que para estar mal con alguien prefiero no estar,
seguimos estando solos. Es increíble cómo el miedo a acercarse al otro
es mayor al miedo de permanecer solitos. También es increíble que
sigamos buscando a esta altura de la soirée al príncipe azul y a la
Cenicienta. ¿Todavía no quedó claro que no hay ni príncipes azules ni
cenicientas? ¿Qué es una relación ideal? Mientras tratamos de
encontrar a una persona física, tangible y concreta flotando dentro de
esa utopía abstracta, pasan los días y estamos solitos.

Escribo sobre esto porque ayer celebré el cumpleaños de una amiga en
mi casa. Mi amiga cumplió 55 años y fuimos un grupo de amigas y
maricones a comer afuera. Para después de comer tenía enfriándose en
la heladera unas botellas de champagne y una torta con la triste vela
que resume la gran cantidad de años que alguien está por cumplir (esa
velita es patética, es como que ya damos por sentado que no lo
queremos al otro lo suficiente como para plantar 55 velas en un
bizcochuelo o que no le van a dar los pulmones porque ya está viejo).
Llegamos a casa, descorchamos el champagne, el corcho voló, alguna se
ilusionó con casarse, hubo gritos histéricos, risas de hiena, y no
faltó el seudodisc-jockey que se animó a animar la triste reunión de
nosotros doce. Se escuchaban quejas y reclamos. Se escuchaban
conjugaciones gramaticales rarísimas como por ejemplo: "¡Mirá lo que
sería tener a George Clooney acá con un ramo de rosas, que te lleve a
comer y después a un hotel divino y pasar la noche con él!", gritó
una. "Dónde hay un hombre…", gritaba la otra. Raffaella seguía a
garganta viva. Las chicas y las maricas fumaban compulsivamente. Humo,
Raffaella, huecos, vergas, cenicientas y príncipes azules… Sentí la
pata de elefante en el pecho, pedí disculpas y subí a mi cuarto. A las
dos o tres horas subió mi novio a preguntarme qué me había pasado. Le
conté. Nos fuimos a dormir.

Al día siguiente escuché un gorrión, abrí los ojos y estaba el
cielorraso. Me acordé de la noche anterior, del circo romano, de la
cantinela de los solos, de la euforia, de Raffaella y sus gritos y de
la eterna justificación de por qué no estoy con alguien. De pronto
sentí frío, sentí el enojo de mis amigas, escuché el portazo de cuando
se habían ido. De pronto empecé a recomponer el rompecabezas. De
pronto me acordé de que otra vez, según ellas y mis amigas maricas, yo
había estado como el orto y fuera de lugar. Yo, el mismo agresivo de
siempre. Yo, que en un momento antes de sentir la pata de elefante me
había parado en el medio del living y había dicho "¡Déjense de joder
con ese discurso barato de porteño hiperpsicoanalizado. Hay machos,
hay minas y hay putos. Enfrenten su pánico a que les vaya como el orto
en una relación y su pánico a sufrir. Acepten que sólo conciben una
relación si 'dura' lo suficiente como para que sus cabecitas
reconozcan que fue una relación. Chicas, una relación puede ser
encamarse hoy, amanecer mañana, almorzar y estar dos semanas juntos… y
ya tuviste un novio… y fue tu novio… Tal vez no el que querías, tal
vez no el príncipe azul. Pero te garchó, hubo ansiedad, adrenalina,
esperanza, desilusión, llamaditos, no me… Y eso ya es una relación, es
vivir. Me tienen las pelotas llenas, están muertas en vida. Me voy a
dormir".

Eso fue el jueves. Hoy viernes a las 6 de la tarde, escribiendo esta
contratapa, sostengo que hay un miedo al cual no le estamos prestando
demasiada atención. Es el miedo a que nos vaya bien en una relación.
Es el miedo a coger. Es el miedo a las diferencias del otro, a su
aliento, a su vida, a su historia, a sus manías. Una relación
pasional, una unión sexual y afectiva no se logra luego de una
construcción mental, no sucede después de las reglas aparentemente
sensatas que propone nuestra vergonzosa omnipotencia. Creo que no.
Creo que una relación, una pasión, aparece y sucede cuando no tenemos
miedo y estamos abiertos… y aquí me preguntarán: ¿y cómo se hace para
no tener miedo?

No sé cómo se hace pero te puedo explicar lo que yo siento. Siento
miedo a estar solo. Siento ganas de coger, de tener mariposas en el
estómago, de enfermar juntos de lo que sea… de pasión, de pestes…
Tengo miedo de seguir sosteniendo mi vida solito y de no tener la
valentía de que otro me la pueda llegar a robar, tengo ganas de que el
otro me robe la vida, tengo ganas de dejar de ir a comer con un amigo
como le había prometido, de cagarlo, de fallarle, de mentirle porque
el amor que siento por él me tira de las tripas. Y si mi amigo no me
entiende que se vaya a la mierda. Resumiendo: tengo pánico de tener
miedo, el miedo que no tienen los solitos… a estar solitos.

La histeria, la obsesión por estar sanos, por no dejarnos invadir,
hace que muchos estén solitos. Enfermate de una vez, apestate. Que te
traguen la vida de un bocado y perdete en la inmensa oscuridad del
otro. Ese miedo, ese vértigo, esa caída libre, se llama permitirte
enamorarte.

À Primeira Vista

QUANDO NÃO TINHA NADA EU QUIS
QUANDO TUDO ERA AUSÊNCIA ESPEREI
QUANDO TIVE FRIO TREMI
QUANDO TIVE CORAGEM LIGUEI

QUANDO CHEGOU CARTA ABRI
QUANDO OUVI PRINCE
  DANCEI
QUANDO O OLHO BRILHOU ENTENDI
QUANDO CRIEI ASAS VOEI

QUANDO ME CHAMOU EU VIM
QUANDO DEI POR MIM TAVA AQUI
QUANDO LHE ACHEI ME PERDI
QUANDO VI VOCÊ ME APAIXONEI

QUANDO NÃO TINHA NADA EU QUIS
QUANDO TUDO ERA AUSÊNCIA ESPEREI
QUANDO TIVE FRIO TREMI
QUANDO TIVE CORAGEM LIGUEI

QUANDO CHEGOU CARTA ABRI
QUANDO OUVI SALIF KEITA
  DANCEI
QUANDO O OLHO BRILHOU ENTENDI
QUANDO CRIEI ASAS VOEI

QUANDO ME CHAMOU EU VIM
QUANDO DEI POR MIM TAVA AQUI
QUANDO LHE ACHEI ME PERDI
QUANDO VI VOCÊ ME APAIXONEI